En la Nota anterior (ver aquí)
definíamos algunos aspectos básicos e invitábamos a comprender que las “lógicas” que regían la capacidad de nuestro eventual sponsor podían no coincidir con nuestras necesidades.
Veamos ahora algunos conceptos que facilitarán el éxito de nuestra
gestión, que, sin ser mágicos, pueden serle útiles:
Anticipación.
“Al que madruga Dios lo ayuda” reza correctamente el refrán. El presupuesto de una empresa será siempre insuficiente y quien solicita una parte del mismo si llega cuando está agotado tiene menores posibilidades. Por tanto anticipe la gestión y, si no está en condiciones de hacer una propuesta concreta(`por lejos la mejor alternativa), asegúrese que el eventual patrocinante conozca con anticipación que se realizará el mismo y “comprometa” su apoyo. Nada complica más que solicitudes no previstas.

Desplegar el abanico, apuntar correctamente.
Nunca hay que limitarse exclusivamente a los sponsors “cantados”. Hay, como vimos, oportunidades circunstanciales en lanzamientos de productos o de empresas. Eso sí, en todos los casos hay que afinar la puntería dentro de la empresa y tratar de presentar la solicitud a quien resuelve el gasto, que puede ser el jefe de producto, de marketing, etc. Es necesario y positivo averiguarlo previamente.
Una buena presentación.
Competimos por los montos con otras opciones. Es necesario presentar las características del evento de manera clara, seria, detallada. Demostrar que será un éxito, pues le estamos pidiendo a la empresa que vincule su imagen a él. También clarificar el valor que tiene nuestro público, que incluye los participantes y a quienes llegaremos con la convocatoria, aunque algunos de ellos no asistan.
Varias opciones.
Hay que ofrecer distintas alternativas de participación. Hay distintas formas de llamarlas, diamante, oro(que si el evento es empresarial comúnmente se combinan con regalo de un número de inscripciones), etc. o patrocinio, auspicios. También pueden estar vinculadas directamente a Stands, bolsos, etc. .
Pero siempre la clave estará en detectar las posibilidades del interlocutor y ofrecer una fórmula en la que el auspiciante pueda participar y lo haga encontrando un beneficio claro. Mientras no sepamos los recursos con que cuenta, las opciones deben ser presentadas de forma en que en todas las formas de participación aparezca lo positivo de las mismas. Nunca la alternativa accesible puede aparecer minimizada.
Relaciones públicas y satisfacción.
La búsqueda de auspiciantes es una tarea de relaciones públicas y venta. A ella se llega con un capital de contactos, que cuanto mayor sea la hará más fácil y efectiva. De ella se debe salir con dicho capital acrecentado. Por ello es importante que durante el evento se consulte a quienes nos han apoyado si están conformes, etc. Y posteriormente “rendirle cuentas” en cantidad de participantes, satisfacción de los mismos, etc y agradecerles.
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